martes, 6 de mayo de 2014

IAN WARD LA FABRICA DE PALITOS CHINOS














PEQUEÑAS EMPRESAS, NUEVAS INVERSIONES Y FRANQUICIAS 

Obtenga mucho de poco: construcción de un negocio a partir de palillos chinos


Ian Ward, Presidente de Lakewood Forest Products, Ltd.de Vancouver, British Columbia, concibió por primera vez la idea de su negocio 1983 cuando exportaba madera para construcción y pescado de Canadá hacia otros puertos distantes. Sucedió que unos de sus representantes estaba en Corea cuando un avión ruso derribo a otro de una aerolínea coreana trayendo como consecuencia, la abrupta terminación del comercio de madera entre Rusia y el mencionado país. “En cuestión de días empezamos a recibir de los coreanos solicitudes de madera de álamo”, recuerda Ward. Cuando pregunto para qué quería la madera, le contestaron: “para palillos chinos en el mercado japonés”.  Después de una investigación más amplia, Ward supo que los japoneses acostumbraban a utilizar y a desechar ciento treinta millones de pares de palillos  chinos todos los días; y lo más importante, la demanda estaba creciendo en un 17 por ciento al año.
     Antiguamente los palillos se hacían en el Japón en pequeñas fabricas intensivas de manos de obras; pero la medida en que el salario de esta se incremento y el suministro de madera de alta calidad disminuyo, la mayor parte de la producción se traslado a corea del sur. Sin embargo, el sistema de producción coreano no significaba mucho progreso ya que todos los palillos chinos eran clasificados a mano e inspeccionado individualmente, un proceso demorado que incrementaba los costos de producción.
     Cuando Ward recibió esta ola de pedidos de Álamo, comenzó a pensar seriamente en el negocio de producir palillos chinos. Supo que gran parte de la madera se desperdiciaba puesto que los japoneses no utilizaban palillo con manchas oscuras. Por cada 100 Libras de madera que los coreanos importaban ,60 se desechaban, lo que era excesivo dado el alto costo del transporte de la madera. “Me dije, tiene que haber alguna forma mejor de hacer esto”, recuerda Ward.
     Si pudiera fabricar los palillos chinos cerca de la fuente de la madera ahorraría en los costos del transporte, puesto que todos los desechos de esta se quedarían y si pudiera  automatizar la producción y la inspección, podría obtener  palillos más baratos que los asiáticos, a pesar de que allí los salarios son más bajos. Ward pensó que quizás podría modificar la máquina de hacer los palos de las paletas de tal manera que en su lugar pudiera producir palillos. En realidad no estaba equivocado: La idea de automatizar el proceso de inspección se le ocurrió cuando leía un artículo sobre la tecnología de la visión en la clasificación de granos de café en Brasil, ya que el tenia diseñado un sistema similar que inspeccionaba el color de los palillos chinos y rechazaba aquellos con más oscuras.
     Sin embargo, convertir una buena idea en realidad cuesta dinero, y Ward necesitaba buena cantidad de este para construir una fábrica capaz de producir entre 6 y 8 Millones de pares de palillos de madera al día. Para empezar, decidió vender bonos de desarrollo industrial. Conto también con un poco de suerte, ya que el gobernador de Minnesota oyó de su lan y le ofreció tierra gratis una donación de 1.25 Millones de Dólares, para ubicar la planta de producción en Hibbing, Minnesota, un área económicamente deprimida con suficiente Álamo de alta calidad Ward, gustoso y comenzó la construcción de la planta que eventualmente a 120 personas.
     Mientras, se ocupaba del mercado de negocio. Después de alguna negociaciones pudo establecer un acuerdo con un grupo de importadores Japoneses, quienes garantizaron comprar toda la producción de la Planta durante los 5 Años siguientes.
     Pero a pesar de los muchos éxitos de Ward, ningún comienzo está exento de problemas. Hubo dificultades en el equipo que demoraron la producción y dilataron el flujo de ingresos al negocio. Ward necesitaba más dinero para corregir los cuellos de botella de la producción y cubrir los gastos hasta que las ventas alcanzaron el punto de equilibrio; por esto abrió la empresa al público, obteniendo $ 206 Millones de Dólares canadienses en la bolsa de valores de Vancouver y consiguiente otros Tres millones provenientes de Instituciones financieras externas.
    Lakewood todavía enfrenta muchas dudas. El proceso de producción es nuevo y experimental y más adelante podría presentarse problemas. Los costos pueden ser más altos de lo que previo. Un grupo competidor podría entrar en el negocio pero si todo marcha de acuerdo con lo planeado, Lakewood Forest Products pronto tendrá ventas cercanas a los $ 20 Millones de dólares al año y una utilidad después de impuestos, de $ 5 Millones de dólares  Ian Ward es optimista acerca del futuro. Está explorando otros mercados en diferentes partes del Asia  y también en los estados unidos, además está considerando la posibilidad de obtener productos adicionales mediante la utilización de desperdicios de madera que quedan del proceso de producción. Una forma de lograr esta seria con las tablas de oración que se exhiben en los templos japoneses por pocos días y que son quemadas posteriormente por los sacerdotes. “Ellos la consumen, inclusive más rápido que los palillos chinos: Estoy completamente de os productos desechables” Dice Ward.